El nuevo Discovery Sport puede ser fácil de pasar por alto en la apretada agenda de lanzamiento de Land Rover.

No es tan esperado como el Range Rover Evoque de segunda generación que le precedió o el renacido Defender que lo seguirá. Pero podría decirse que es el más importante de los tres.

El Defender es el modelohalo de Land Rover, un vínculo con el pasado que subraya la credibilidad de Land Rover como fabricante de auténticos todoterrenos. La tan esperada nueva versión debería apuntalar las credenciales de la marca, a pesar de que otros modelos de la gama se alejan cada vez más de las duras raíces de Land Rover.

El gran éxito de la primera generación de Evoque ha contribuido a este empuje hacia máquinas más centradas en la carretera. Fue la máquina la que transformó la percepción de Land Rover, ampliando considerablemente su base de clientes. No es de extrañar, pues, que el nuevo Discovery Sport parezca inspirarse en ambos coches, prometiendo una capacidad extra off-road y un lujo añadido.

Y lo mejor es que ni el nuevo Defender ni la segunda generación de Evoque es probable que vendan los volúmenes que el Discovery Sport vende, y por eso es un coche tan crucial para la firma, especialmente dados los recientes y bien documentados problemas financieros de Jaguar Land Rover.

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