Hubo más de una razón por la que apagué los sistemas de estabilidad cuando me senté en la línea de salida del Goodwood Festival of Speed hillclimb, el primer hack del mundo en conducir el nuevo 690bhp 935.

Una de ellas era obvia: una fanfarronería espantosa que puedo ser, quería salir de la línea con todo el humo, el giro de las ruedas y el drama que pudiera. Pero lo que también significaba era que el coche aceleraría mucho más despacio de lo que yo había permitido que sus inmensas manchas de Michelin mordieran en el asfalto, lo que significaba que me sentiría menos como un disparo de proyectil de un cañón de campo.

Aún así, cuando tiré de una palanca, puse la segunda marcha y los neumáticos se agarraron, la aceleración fue suficiente para que me sintiera mareado hasta la primera curva. También significaba que cuando llegué a dicha curva, mis neumáticos traseros bullían de calor, mientras que los delanteros estaban fríos como una piedra.

Alguien mucho más sabio que yo dijo una vez que en Goodwood más que en ningún otro lugar, se conduce por el lado equivocado de la relación riesgo/recompensa. La única carrera que cualquiera recordará es aquella en la que se utiliza un supercoche de fibra de carbono para atravesar ocho filas consecutivas de fardos de paja. Así que hice lo que siempre hago aquí y conduje tan rápido como pude sin arriesgarme.

Y el 935 era poderoso. De hecho, fue épico. He conducido mucho por esta colina a lo largo de los años, pero pocos de los que me tenían cacareando tan locamente por haber cruzado la línea de meta. Evité la tentación de girar, girarlo en la parte superior, aparcarlo y sentarme en silencio contemplando lo que en la tierra puedo traerte a modo de impresiones de conducción cuando el tema de mi informe era un coche que había conducido enfadado durante menos de un minuto.

Bueno, puedo decirte esto. Entiendo perfectamente por qué un colega me sugirió que todo lo que tenía que hacer era cortar y pegar mis impresiones del GT2 RS, y puede que yo también lo temiera antes de ensillar. Pero no: la cadena cinemática puede ser la misma, salvo sus escapes, algún software de caja de cambios y la reprogramación del control de tracción, pero con la suspensión de carrera, los neumáticos de carrera, un interior eviscerado y un salpicadero de coche de carreras, su sensación es completamente diferente.

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